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Silvia Tavares, la posadeña que cumplió 100 años y deja un mensaje para la juventud

Nació el 3 de enero de 1923, en la capital provincial y cursó la primaria en la escuela Fraternidad N° 4. Se casó a los 17 años y vivió parte de su adultez en Oberá. Ahora tiene tres nietos y espera más bisnietos.

Por Gustavo Ortega

Durante el caluroso verano de 1923, en el Hospital Regional Común de Posadas -que hoy conocemos como el Hospital Escuela de Agudos Doctor Ramón Madariaga-, Silvia Tavares abrió sus ojos mientras era recibida por una familia numerosa.

Hoy, 3 de enero de 2023, mientras celebra su cumpleaños, Silvia hizo cálculos para contar a Canal 12 cuántos años tiene. “Si nací un 3 de enero de 1923… ¿Cuántos años tengo ahora?”. “Mirá, soy la que más viví de toda mi familia”, mencionaba entre risas.

Silvia se crió en la ciudad de Posadas, cursó la primaria en la escuela Fraternidad N° 4. Una juventud normal hasta que cumplió los 17 años y se casó con su novio de 21. Ambos se fueron a vivir a la ciudad de Oberá, y un tiempo después quedó embarazada.

“Después del primero no quise tener más hijos, y mi esposo estuvo de acuerdo”, relató Silvia, mientras recordaba con una sonrisa el trabajo de su pareja. “Él era mecánico, siempre trabajó para la agencia Ford”.

Silvia Tavares contó que “mima mucho” a sus nietos y bisnietos.

Durante su madurez, Silvia volvió a Posadas donde hizo su casa permanente junto a su esposo, quien varios años después falleció. Si bien la mujer dijo que no quería recordar aquellas épocas, aseguró que fue “muy feliz durante ese tiempo, cuando era joven y mi marido también”. 

Mientras acomodaba su vestido azul decorado con nenúfares blancos, Silvia, mencionó que después de la despedida de su pareja, jamás se volvió a casar. “El hombre que quise ya no está y no quiero a nadie más”. A la par -con un tono burlón- agregó que “no soy como otras que agarran a otro al toque, uno es para toda la vida”.

Pese a la tristeza que sintió Silvia, nunca estuvo sola, ya que siempre lo acompañó su hijo junto a sus tres nietos. “Después de eso, me dediqué a mis nietos”, dijo.

Ante la pregunta de cómo veía a la juventud misionera, Silvia respondió que “son más inteligentes, trabajan, estudian y tienen a sus familias”, pero que “no se deben olvidar de ser respetuosos y amables, como lo éramos antes”.

Mientras decía esas palabras, sus familiares entraban con una torta casera rodeada de velas, las cuales se apagaban al son de la canción Feliz Cumpleaños que cantaron todos todos los presentes.

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