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A 30 años, señalizaron la casa donde Barreda asesinó a su esposa, sus hijas y su suegra

El odontólogo fue autor de la masacre. Sucedió en La Plata en 2011. El escalofriante relato en el juicio. El homenaje a las víctimas en su casa.

La casona del centro de la ciudad de La Plata donde hace 30 años el odontólogo Ricardo Barreda asesinó a su esposa, su suegra y sus dos hijas fue señalizada por el Gobierno bonaerense para visibilizar y recordar a Gladys, Elena Cecilia y Adriana, las cuatro mujeres víctimas de femicidio.

Elena Arreche (86), Gladys McDonald (57); Cecilia Barreda (26) y Adriana Barreda (24) vivieron en esta casa donde luego fueron víctimas de femicidio. Recuperar este espacio y transformarlo en sitio de memoria constituye un acto de reparación desde el Estado para la prevención y erradicación de las violencias por razones de género”, se lee en la placa transparente colocada esta tarde junto al portón negro del frente de la vivienda situada en calle 48, entre 11 y 12.

En una de las ventanas, donde hasta se leía un grafiti con el nombre del femicida, fue colocada una foto color en la que se ve a las cuatro mujeres asesinadas, lo que emocionó a varias amigas de las víctima.

“Nunca se había hecho un homenaje que las reconozca a ellas (las víctimas)”, expresó a Télam la ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual bonaerense, Estela Díaz.

Femicidios, zoo y cena con amante

La mañana del 15 de noviembre de 1992 en la casona estaban Barreda, su esposa Gladys, su suegra Elena y las dos hijas de la pareja, Cecilia y Adriana.

Según el relato justificador del femicida, cuando informó a su esposa que iba a limpiar unas telarañas, la mujer se habría burlado diciéndole “andá a limpiar que los trabajos de Conchita son los que mejor te quedan”.

“El Conchita no va a limpiar nada la entrada. El Conchita va a atar la parra”, dijo Barreda y al ir a buscar a un armario una herramienta, vio su escopeta Víctor Sarrasqueta, calibre 16,5, que le había regalado su suegra.

“Sentí como una fuerza que me impulsaba a tomarla. La tomo, voy hasta la cocina, donde estaba Adriana, y disparo”, declararía él en el juicio y agregó: “Se me había metido en la cabeza una idea fulera. Una idea fija. Una idea de muerte. Eran ellas o yo.

Luego, Barreda descartó el arma en la localidad de Punta Lara, fue al zoológico y a visitar la tumba de sus padres; tras lo cual se encontró con su amante, Hilda, cenó con ella en una pizzería y fueron a un hotel alojamiento.Al regresar a la casona, llamó a la policía para denunciar que en su ausencia había ocurrido un robo y había “muertos”.

“Volví a mi casa de pescar y cuando volví a casa me encontré con todo esto. Acá hubo un asalto. Ahí están los cuerpos”, dijo Barrreda cuando llegó la Policía.

La frialdad de Barreda hizo sospechar a los efectivos, que comenzaron a interrogar al dentista, hasta que éste se quebró y confesó haber matado a las mujeres.En 1995 Barreda fue condenado a prisión perpetua y en mayo de 2008 abandonó la Unidad Penal 9 de La Plata al ser beneficiado con un arresto domiciliario, tras lo cual, se fue vivir con su nueva pareja, Berta “Pochi” André, quien murió en julio de 2015 como consecuencia del deterioro de su salud a raíz de graves problemas neurológicos.

En diciembre de ese mismo año, el dentista recibió la libertad condicional, mientras que en mayo de 2016 se declaró “extinguida la pena” y se hicieron “cesar las accesorias legales impuestas”.

A partir de esta resolución, Barreda quedó en plena libertad y ya no tuvo que ser controlado por la Justicia.

Fuente: Telam

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