Written by 03:30 Notas de opinión

La sociedad del juzgamiento

Advertencia: este artículo es para personas imperfectas.

(*) Por Nicolas Massotta

¿Quién no ha sido apuntado con el dedo alguna vez?
¿Quién no ha juzgado a otra persona por distintas razones?
Si sos imperfecto, felicitaciones, bienvenido a la humanidad. Equivocarse es parte de la vida. Un tenista famoso decía “una derrota me enseña mil veces más que 100 victorias juntas”, es decir, el error ante todo es una posibilidad. Esto nos permite saber que siempre puede ocurrir y no sorprendernos tanto cuando pase. Ahora bien, no quiere decir que por eso puedo equivocarme adrede o lastimar a otra persona así sin más. Algunas actitudes que se pueden tomar ante el error: negarlo y hacer de cuenta que no te equivocaste; enojarte y buscar ver el error en el otro; o admitirlo y buscar mejorar.
Ahora bien vayamos a las personas que “están en el piso” simbólicamente hablando (o no), que se han equivocado. ¿Cómo las tratamos? Paradójicamente en una sociedad donde se alardea y proclama la inclusión, en más de las veces cuando se juzga se termina excluyendo a las personas.

El que juzga se para en la posición de omnipotencia creyendo que puede determinar la condena y castigo para el que se ha equivocado. Cree que su vida es tan ejemplar que el resto debe ser así. Esta sin dudas, es una mirada simplista de la realidad, y con una mirada unívoca de las cosas; ya que desde mi perspectiva pongo la vara con la cual exigir a los demás. En todo esto ¿Dónde queda la historia de vida de cada persona? ¿Dónde queda la particularidad de cada personalidad? ¿Los valores, aprendizajes, vivencias, contextos, familias, etc.?

¿Qué hacemos cuando alguien se equivoca? ¿Buscamos ayudarla? Pareciera ser que en la sociedad del juzgamiento todos saben muy bien como son las cosas de repente, es decir se habla en nombre de la Verdad. Esta posición es muy frecuente en la óptica de los que se creen perfectos, son ellos los que aparentemente han descubierto como son las cosas. Si hubiera una verdad o forma correcta de hacer las cosas la vida sería mucho más sencilla ¿No lo crees? Como una receta de cocina.

La persona que cae y se equivoca queda para los juzgadores en ese estado de determinación por sus actos; en ese sentido hablamos de que se determina el “ser” de esa persona, sos esto, como si fuéramos inmutables. Sin embargo ¿Un acto puede determinar lo que es una persona?
Pensemos un ejemplo, un niño que se saca una nota baja en la escuela, ¿Es un torpe? ¿O habla de que precisa ayuda en cierta materia?

Por otra parte, el juzgamiento, la descalificación, el apuntar con el dedo ¿Es sin consecuencia para el juzgado? Claramente no, y en este sentido hasta hay experiencias de plantas a las que se les insultan por varios días y a raíz de esto se deterioran. ¿Acaso no pasa lo mismo con las personas?
Enjuiciar a alguien es muy simplista (no simple) porque es solo mirar los hechos y llevar a cabo una sentencia. Acá nos proponemos ampliar el panorama y pensar en complejo ¿Cómo es esto? Es tener una visión amplificada que tenga en cuenta contexto, historia de la persona, y la noción de otredad y diferencia.
¿Esto es justificar los errores ajenos? No, sino que es pensar en juzgar menos, para empezar a brindarse en sostén y ayuda más.

Nicolás Massotta es psicólogo. También trabaja como conductor en Canal 12.

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