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Written by 12:25 Agro y Producción

La yerba mate termina un año lleno de desafíos y buenos precios

Se termina el 2022 con unos buenos mates cebados y con la mirada atenta hacia ciertas acciones que evidencian algo tangible: los que buscan quedarse con la mayor parte de la renta yerbatera no descansan. Desde los estrados judiciales y desde los ámbitos parlamentarios, el ataque no cesa.

La yerba mate tuvo un año peculiar, sin lugar a dudas.
En marzo empezaron, primero lentamente y luego con mayor asiduidad, las benditas lluvias. El otoño trajo el alivio. El inicio de la zafra encontró a los yerbateros más esperanzados.
“Sabes qué pasa -explicaba el titular del INYM, Juan José Szychowski– la planta de yerba mostró una vitalidad y capacidad de resiliencia genuinas. En poco tiempo, buscaba ponerse a tiro. Fue por esa nobleza de la yerba mate que nuestros antepasados la eligieron para cultivar cuando vinieron a estas tierras”.
Y así fue.
La cosecha tuvo avatares como todos los años. “Creo que fue un buen año si se piensa en el contexto. En el inicio de 2022, se especulaba que solo íbamos a tener una producción de 40/50% de yerba. Pero ya con las primeras lluvias de abril y mayo, las plantas comenzaron a recuperarse muy rápidamente”, puntualizó Szychowski. Y así las pérdidas apenas estuvieron en 3 ó 4 por ciento.
Y la fijación del precio de referencia, también.
Hubo que ir a Nación para laudar el precio de yerba verde y canchada, pero el secretario de Agricultura (ya con el nuevo gabinete encabezado por Sergio Massa) el entrerriano Juan Bahillo demostró ser un buen amigo de Misiones.
Se acercó a Misiones apenas asumido y tuvo contacto con todas las partes. O sea, no laudó a ciegas. O a sordas.


El valor del precio de la materia prima llegó a 50 centavos de dólar, que es un nivel significativo y destacable.
Misiones por otra parte, decidió sumarse a esta realidad.
Con apoyo del IPSocial, los pequeños productores (hasta 5 hectáreas de yerba plantada) tuvieron acceso a la obra social. Hubo entrega de herramientas, controles de importación (los paquetes llegados de Uruguay ¡sin estampillas!) y en general una buena sinergia entre el organismo nacional y la provincia.
El gran problema se trasladó a los estrados judiciales.
Un planteo ante la Justicia Federal de Corrientes fue intercedido por el INYM.
Se buscaba que la limitación de plantar hasta 5 hectáreas de yerba mate por productor no tuviera efectos.
El trasfondo de esto es sencillo y no hay que ser productor o secador o industrial para entenderlo.
Cuando hay mucha materia prima (hoja verde, yerba canchada) el molinero puede comprar barato, pagar a muy largo plazo y hacer que todo el peso del aguante recaiga en las etapas iniciales de la producción.
En Física se explica así: si usted tiene cinco bolas metálicas colgadas y le da un golpe (aplica fuerza, dirían los científicos) a la que está en un extremo, las demás transmiten esa fuerza y la única que se aparta del grupo es la última.
Acá ocurre igual. Cuando los precios caen (porque sobra materia prima) el único que retrocede es el último de la cadena.
Pasamos de $46 a 70 pesos el kilo de hoja verde, casi un 80% de aumento; y la canchada, a 266 pesos; pusimos en marcha un sistema de salud destinado a los 4500 productores más chicos y un área de Calidad para conquistar nuevos mercados y seguir creciendo“, puntualizó el titular del INYM.
Y eso a algunos no les gusta.
A fin de año, una ignota diputada nacional de Tucumán introdujo un proyecto de ley que pedía ¡eliminar el INYM! Así, de cuajo. Sin discusiones, sin venir a Misiones, sin saber nada.
Sólo desde un principismo ideológico que no se aplica en ningún lugar del mundo.
Más allá de las posibilidades de que avance la iniciativa, esto evidencia que quienes no desean que a los yerbateros no les vaya bien, no descansan.
Habrá que seguir tomando mate y estando atentos.
En el comienzo hace cien años, la yerba mate venía de otros países: era una simple moneda de cambio. Nación vendía trigo y a cambio aceptaba yerba mate (brasileña). Y los productores de esta región… a chuparse el dedo. “No debemos olvidar las grandes luchas de nuestra gente. La yerba venía de otros países e iba a los molinos que estaban en Buenos Aires. Esto dio origen a distintas asociaciones, como el Centro Agrario Yerbatero Argentino (CAYA) y la Asociación Rural Yerbatera Argentina (ARYA), pioneras en la lucha contra los grandes intereses que en ese momento permitían el ingreso de materia prima de países vecinos”, recordó Szychowski.
Hoy, siguen vigentes este tipo de pensamientos y este tipo de gente.
Habrá que estar atentos.
Qué otra cabe… para los productores misioneros esto no es novedad. Hoy más que nunca, defenderlos es cuidarlos.

Mario Pernigotti

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