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Nuestro primer día en Doha: No te lo puedo explicar, porque no vas a entender

Argentina cayó ante Arabia Saudita. Pero en esta nota eso quedará en segundo plano. Recorré con nosotros nuestra llegada y enterate qué hicimos (y cómo).

Por Emiliano Andreoli (*)

“No te lo puedo explicar, porque no vas a entender”, dice la canción de moda de los argentinos en Qatar 2022. Habla de las finales perdidas y de los años que se pasaron sin ganar nada. No se puede explicar y mucho menos entender lo que pasó en el campo de juego de Lusail. Pero eso será cuestión de otra nota deportiva.

Doha nos recibió durmiendo, porque el Qatar Airways que nos trajo desde Sao Paulo llegó a las 2:00hs (hora local). Madrugada de martes, con un corto paseo hasta The Pearl (La Perla de Doha), nuestro barrio hasta el 19 de diciembre. Lujoso, como todo lo que vimos hasta ahora, todavía un poquito más. Seguramente en estas páginas se verán fotos de nuestras futuras recorridas al vecindario. Lujoso también fue Arabia Saudita, que hizo dos goles y se llevó tres puntos ante una potencia.

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Todo en Doha parece ser práctico, ordenado. El detalle está trabajado y expuesto para ser utilizado. Las calles están limpias, limpias en serio. Nuestro martes fue movido por los tiempos cambiados. Perdimos o ganamos seis horas en ese vuelo, depende de cómo se lo tome. Doha tiene seis horas más que Argentina, por eso el horario de la derrota frente a los árabes a nosotros nos agarró pasado el mediodía, mientras en Misiones los chicos promediaban el turno matutino de la escuela.

Con el inglés como idioma secundario, aunque ahora fue puesto en primer lugar para recibir a la Copa del Mundo, el qatarí fue realmente amable en el día de encuentro. Desde los que te dicen que no hasta los que te indican por dónde ir, qué colectivo tomar y cuánto cuesta lo incomprable de cada tienda oficial de FIFA (sí, también recorreremos los mercados para conocer los precios. A modo de ejemplo, La’ebb, la mascota del Mundial, está 19 mil pesos argentinos).

Nuestro almuerzo, 85 riyales.

Controles exhaustivos

Claro está que Qatar sabe todo lo que tiene dentro de sus tierras. Su geografía le permite controlar todo. Lo hicieron en el aeropuerto (no fue nuestro caso porque no trajimos nada extra), con valijas que se abrieron para sacar algún que otro líquido prohibido. No fue fernet, sino la tradicional caña de los brasileños la que quedó embargada en la aduana qatarí.

En el estadio pasó lo mismo: mochilas abiertas, carteras y gorras. Todo se examinó y se controló. Acá nada tiene que salir mal y se trabaja para eso. Puertas adentro, en las tiendas oficiales FIFA, la cerveza sin alcohol gana protagonismo por el vaso que trae consigo. Sino, nadie la compraría. Es un recuerdo, es un regalo ‘barato’: 30 Riyales qataríes. Tres mil pesos argentinos. Dicen que hablar de dinero no está bueno en medios, sin embargo, el ejemplo de lo que cuestan las cosas acá es elocuente. El almuerzo dentro del estadio, con una coca, uno de esos regalos y una hamburguesa vale 85 riyales, eso serían 8.500 pesos.

¿Estadio lleno?

La pantalla de la FIFA lanzó, cuando todo argentino estaba ya sin uñas, el número de 80072 personas en Lusail para el debut de Argentina y Arabia Saudita. Nosotros vimos otra cosa: la fila 11 de la puerta 139 en su sector FF estaba vacía. Solo quien escribe y dos bengalíes se ubicaron en esa zona. Párrafo aparte para el sentimiento de tristeza de los oriundos de Bangladesh. Ver a Messi derrotado fue un sacudón que, evidentemente, no esperaban.

Nuestro amigo bengalí, de los más tristes de la jornada.

Para los sauditas, ver esa imagen fue el motivo mayor del festejo. “¿Where is Messi?”, cantaban una vez que finalizó el partido. De hecho hubo cruces con algunos argentinos que no se bancaron la cargada y reaccionaron. Nada pasó a mayores, porque las autoridades estaban cerca y se ahogaron los nervios rápidamente.

Filmar y grabar, solo con celulares

Nuestro ingreso fue por el sector del público. La Acreditación de Medios sin Derechos nos lleva a esa alternativa, porque nuestro objetivo es hacer el trabajo. “Turn off your microphone” lanzó un policía qatarí. Lo hicimos, luego de que nos pegara un sticker como alternativa. Si veían el micrófono abierto después, podría tener sanciones.

Micrófono apagado en zona de hinchada.

Así pasó el primer día en Doha. Con derrota para Argentina, al mismo tiempo con victorias en la experiencia. La FIFA entiende cómo organizar estos eventos y con Qatar como país anfitrión, encontró los recursos necesarios para que todo se mantenga en su lugar. La salida del estadio fue una muestra de ello: 80072 personas concurrieron a ver el partido. El 80% volvió en el Metro que, como mucho, hacía esperar 40 minutos. Si, parece mucho. Descomprimir ese volumen de personas en ese lapso de tiempo, en realidad, parece ser muy muy rápido.

(*) Periodista. Enviado especial de canal12

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