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Written by 11:48 Deportes

Qatar 15: un barrio alejado y lluvia inesperada

Llegamos a Al Meera, un barrio humilde en Doha. Fuimos a buscar yerba pero terminamos mojados por un chaparrón.

*Por Emiliano Andreoli

La misión fue más difícil de lo que pensamos. El Mundial sigue su curso y hace más de una semana se nos acabó la yerba. El kilo voló sin darnos cuenta de lo lejano que sería el final de este viaje, al cual estamos haciendo frente con té y algún café. Aprovechando el primer día sin fútbol, después de 17 donde la pelota sí rodó, salimos en búsqueda de lo nuestro.

El dato era: “En Al Meera hay yerba”. El tema era: en qué parte de Al Meera. El mensaje que llegó desde Posadas era amplio. Al Meera es un barrio que se armó para los trabajadores de otros países, alejado del lujo de los locales. Los extranjeros laburantes viven en esta zona, los que salen a ganarse el día de noche y vuelven sin el sol.

Es sorprendente ver en Doha un barrio de estas características, pero evidentemente tiene que ver con que en todas partes del mundo hay gente que tiene menos que otros. Al Meera es el ejemplo.

Llegamos gracias a la línea verde del subte, llamada por el mismo nombre del barrio. El súper es gigante, un centro comercial con espacios para comer, con una verdulería grande como el súper de La Perla, con productos de todas partes del mundo, el común denominador de los centros comerciales de Qatar. Es que poco se hace y elabora acá, entonces las banderas se reproducen entre las góndolas, aunque la albiceleste brilla por su ausencia.

Lo intentamos. Preguntamos a un repositor que nos pidió una foto porque no entendía qué le estábamos diciendo con el Yerba Mate deletreado. Nos llevó hasta la góndola del té. Había verde, naranja, rojo, azul, chino, taiwanés, jamaiquino. Nada de yerba, menos té del nuestro.

La misión seguía: no nos iremos de Doha sin haber conseguido yerba de la nuestra.

Lluvia en Doha

El miércoles, que para nosotros se sintió de más de 24 horas (arrancamos antes que en Argentina y terminamos con el final del día en el mismo país), se hizo largo sin la pelota. Llegamos hasta el 974 para ser parte del desarme, pero la FIFA decidió comenzar por el lado del mar, ese que no se ve desde la entrada al mismo. Los 974 containers desaparecerán de lugar y dejarán apenas una tribuna casi simbólica y para algún partido que suponemos será de barrio, aunque casas no se vean a los costados.

El 974 comenzó con su etapa de desarme.

Intentamos adentrarnos, pero todo sigue custodiado. “Just workers”, sólo para trabajadores, nos avisaron en la entrada. Para colmo, el fuerte viento trajo lluvia. En Posadas es algo lógico: hace calor, la humedad se siente y llueve. Acá no pasaba hace nueve meses. Fuimos testigos de una lluvia inesperada en Doha. Nos empapamos, pero valió la pena.

¿Y estos?

A Doha le queda poca gente. Los trenes siempre tienen lugar para sentarse y la comodidad volvió a ser cotidiana. Cada viaje se hace siempre con algún mexicano. De ida o de vuelta en tren, en colectivo o subte. Siempre hay un mexicano dando vueltas por Doha. En un escueto diálogo con uno de ellos nos admitió que vino “para los octavos de final”. “No llegamos, pero ya teníamos todo pago y vinimos a conocer”, afirmó sin lamentarse; vio partidos de alto vuelo y seguirá recorriendo la capital qatarí.

Según el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se vivió la mejor primera ronda de la historia de los mundiales. Para nosotros, que seguimos acá, mejor será la segunda. Viajar cómodo y con la misma conectividad de antes es, sin dudas, una buena noticia para los últimos 10 días de la Copa del Mundo.

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