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El cambio

A días de la entrevista de Facundo Manes con Luis Majul, en donde fijó una postura crítica respecto de la presidencia de Macri, se agiganta la onda expansiva de explosión interna de la principal fuerza opositora. Las diferencias se volvieron imposibles de ocultar. Las múltiples ambiciones personales de sus integrantes ponen en peligro la unidad del espacio.

Por Nicolás Marchiori

Las declaraciones del neurocientífico más famoso de la Argentina corrieron como reguero de pólvora por las redes sociales en donde el macrismo tiene cientos de ciber militantes de carne y hueso, y de los otros, esos provocadores que se esconden en cuentas sin identificación para atacar sin piedad al blanco que se les ordene. Manes padeció un verdadero linchamiento en twitter y generó un torbellino que puso en la obligación de defender al fundador del PRO a Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, María Eugenia Vidal y varios ex funcionarios del gobierno anterior.

Lo cierto es que al diputado nacional no le sorprendió la crudeza de las críticas del PRO. Pero en cambio no esperaba que la sensibilidad de la Unión Cívica Radical terminara en un documento partidario de ese calibre.

Que el jujeño Gerardo Morales sea el Presidente de la UCR contribuyó a que la controversia en la que se metió Manes sea aprovechada por el gobernador norteño, su rival partidario más directo en una eventual competencia por la candidatura presidencial del próximo año.

“Ha sido un exceso de Facundo, no lo comparto”, expresó Morales en declaraciones radiales. Y minutos después afirmaba que estaba preparado para competir con Macri o con Rodríguez Larreta por la candidatura presidencial de Juntos por el Cambio.

Los armadores de Manes  responsabilizan al partido amarillo de tensionar el espacio opositor con su propia interna.

En la mesa chica del diputado sostienen que la reacción que tuvieron los referentes del espacio liderado por Macri no tienen que ver con las críticas en sí sino con verlo caer a Manes que a esta altura emerge como una clara amenaza al liderazgo del ex Presidente.

Recordemos que en la última Convención Nacional de La Plata se firmó un documento que además de la permanencia en Juntos por el Cambio acordaba la ampliación de la coalición. Desde entonces el neurocientífico propone buscar referentes del Peronismo no K, algo que hasta hace poco era apoyado por Morales. Sin embargo, el pasado martes el gobernador jujeño encabezó el “Ciclo de Coyuntura” de la Bolsa de Comercio de Córdoba en donde descartó esa posibilidad: “Con los que estamos, estamos. Y ya bastante lío tenemos los que estamos” afirmó. Una clara muestra de que la crudeza de la interna ya es indisimulable.

Por su parte, un documento firmado por dirigentes del radicalismo bonaerense, cercano a Manes, solicitó respetar la pluralidad para construir un mejor Juntos por el Cambio. Y dejaron en claro que “unidad no es silencio ni uniformidad”. Esta firme postura fue plasmada en una misiva suscripta por Maximiliano Abad (Presidente de la UCR de Provincia de Buenos Aires), Carlos Fernández (Presidente de la Convención Provincial de la UCR de Buenos Aires) y Karina Banfi (Vice presidenta del Bloque de Diputados Nacionales de la UCR por Provincia de Buenos Aires).

Pese a los esfuerzos de bajar los decibeles a la interna desatada en el seno de la fuerza opositora, la escalada sigue en aumento y parece no tener freno.

La postura crítica de Manes comienza a generar adhesiones de ciertos sectores de la sociedad que reclaman un dirigente emergente por encima de las figuras de Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner a quienes consideran parte de un capítulo que ha terminado en la historia política argentina. En este contexto, la preocupación del ala dura del macrismo y de su competidor directo dentro de la UCR, Gerardo Morales, por el crecimiento de la figura del diputado nacional tiene razón de ser.

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