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Cría sola a sus 4 hijas y asistir a la Escuela de Robótica la incentivó a terminar la primaria

Oriunda de Eldorado, Sandra tiene discapacidad motriz. Una de sus hijas, con parálisis cerebral. Contra todo pronóstico, decidió enfrentar la vida con una sonrisa y perfeccionarse. Encontró en la robótica una vía para cumplir sus sueños.

Sandra Gamón tiene 39 años. Hace dos años estudia en la Escuela de Robótica de la sede de Eldorado y ahora, está terminando la primaria. “Decidí estudiar robótica, hace dos años, para salir adelante en la vida y aprender cosas nuevas e inculcar a otras personas a que estudien”, contó a Canal 12.

Su llegada en la Escuela de Robótica le despertó el interés para terminar una asignatura pendiente: “Me motivó a seguir estudiando. No tengo toda la primaria y ahora, estoy terminando en el SiPTeD. La idea es terminar la secundaria y hacer cursos en robótica y discapacidad para poder aprender más y ayudar a otros personas”.

Siendo madre de 4 hijas, Damiana (19), Vania (15), Michelle (13) y Lorena (10); Sandra acompaña a cada una de ellas en sus actividades, en especial a Vania. La pequeña de 15 tiene parálisis cerebral, retraso madurativo infantil y dislexia. A pesar de ello, la mujer no baja los brazos y está con su hija en los momentos en que esta necesita.

Sandra junto a sus cuatro hijas

Nada es imposible

“Hoy me toca ser madre y padre. Estoy separada pero nunca bajé los brazos. Procuré, le ayudo a mi nena en la escuela. Siempre la impulso a que todo se puede, nada es imposible. Hay que aprovechar todo lo bueno”, sostuvo.

Pero más allá de estar al cuidado de su pequeña, la mujer, tiene discapacidad motora lo cual, le trae determinadas dificultades en su movilidad diaria. “Me operaron la espalda, desde la cadera, casi completo. Con la bendición de Dios, así como estoy, hago muchas cosas”, señaló con fortaleza.

Sandra en la Escuela de Robótica

La Escuela de Robótica de Misiones es la primera pública y gratuita del país. La sede central se encuentra en Posadas, pero además implementan un sistema de descentralización que permite democratizar el acceso a el pensamiento computacional. Con sedes en distintos municipios así como los Espacios Markers se llega a toda la provincia. Y así se constituye un semilleno de talentos, en igualdad de oportunidades.

“Me gustó todo lo que aprendí. Tengo muchos proyectos que me gustarían hacer, pero me falta práctica. Un sueño que tengo es poder armar un robot para los chicos especiales, porque tengo una nena especial y eso me ayudó mucho para poder reinventarme en la vida y ser lo que soy”, reflexiona.

Uno de los proyectos que realizó Sandra en la Escuela de Robótica

De la chacra a la robótica

En cuanto a la dificultad de estudiar en la Escuela de Robótica, indicó: “Tengo mucha motivación, mucho que aprender y que dar. Soy de aprender rápido, siempre trato de inculcar para que vayan a la escuela, se acerquen, aprendan. No se van a arrepentir”.

Misiones tiene la mayor proporción de población rural del país. La vida en la chacra es una realidad para muchas familias, que encuentran en la agricultura un sustento de vida. Así fue la infancia de Sandra: “Hasta hoy he aprendido mucho. Soy de las personas que golpea puertas, pregunto, busco aprender y lo que se, enseño a otras personas. Con el corto estudio que tengo, aprendí bastante. Es una cadena, un gran impulso porque, por cuestiones de dinero, cuando era chica no podíamos estudiar. Era carpir, machetear para ganarse el sustento, por eso tuve que dejar de estudiar. Pero no me quedo, trato de salir adelante. Lo que no me sale hoy, mañana me saldrá. A cada cosa hay que decir ‘yo puedo, lo voy a lograr'”.

Para cerrar, la estudiante recomendó a las personas que se inscriban en la Escuela de Robótica: “Espero que tanto personas grandes como niños se acerquen a la sede de robótica. Hay mucho que aprender, muchas cosas que te pueden sacar adelante. Hay buenas enseñanzas, es la motivación para un futuro mejor”.

Brisa Bujakiewicz

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