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Written by 22:58 Deportes, Educación, Sociedad

La TV, el bar y el fútbol: el misterioso motivo que reúne a los fanáticos

Existiendo la posibilidad de sintonizarlo en casa, ¿Qué motiva a ciertas personas concurrir a estos espacios donde incluso se forman rivalidades entre los equipos? Una tesis académica realizada por la Licenciada Claudia Espíndola respondió a algunos de estos paradigmas.

Con frecuencia, el punto de encuentro por definición para los amantes del fútbol es el bar, un lugar creado para disfrutar de la gastronomía y donde se transmiten partidos como el superclásico o bien uno más importante: el mundial. Una investigación realizada por la licenciada en Comunicación Social, Claudia Espíndola, develó las respuestas que atañen a esta pasión por el deporte.

Lic. Claudia Espíndola, investigó la temática entre 2008-2009.

La comodidad de la tecnología actual permite a los fanáticos disfrutar del partido en la comodidad de sus hogares. Los hinchas misioneros y principalmente posadeños siguen eligiendo los bares para seguir la transmisión televisiva del evento.

Con la premisa de que la gente se reunía a ver el súper clásico, la licenciada distinguió que este partido era transmitido por un canal codificado al que no todos los fanáticos tenían acceso.

En una entrevista que realizó con los fanáticos que asistían al bar en ese entonces, las respuestas que obtuvo fueron contundentes: “La emoción es diferente”, destaca la licenciada en su tesis de grado realizada en 2008.

Mini cancha

La autora define lo llamativo de aquel momento en el que uno se compenetra con el partido, se olvida de sus roles sociales y pasa a ser un fanático que ríe, grita, insulta, se enoja y hasta canta para alentar a un equipo.

Entre amigos y con rivales, el bar simboliza una “mini cancha de fútbol”.

Y continúa que en esos minutos no importan los roles que se cumplan, no importa elevar el tono de voz, no importa mostrar el rostro de sufrimiento o preocupación, solo importa que el equipo al que se le sigue le gane a su archirrival. “Y el bar se convierte, durante ese tiempo, en una mini cancha de fútbol”, añade.

La conclusión final a la que llega es que en un bar no solo se comparte el fanatismo por el fútbol sino que además permite el intercambio de opiniones con hinchas del mismo equipo, de disfrutar si un equipo le hace un gol al contrario, compartir un momento con amigos y principalmente porque en el bar se encuentran solo hinchas. Se trata de un fenómeno que sigue sucediendo porque es un “ritual futbolero” que se transmite de generación a generación, enmarca Espíndola como lineamiento teórico.

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