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Written by 17:58 Sociedad

La esencia de los misioneros a través de Uno a uno, el segmento del Doce que recorre todos los municipios

Micro-historias locales que generan cercanía con la realidad de muchos. Todas las localidades registradas en una producción especial. Tendrá una nueva temporada.

Por Adriana Vargas

La programación habitual en la sala de redacción y producción se interrumpió por un momento. Era importante que ambos participaran de la misma charla, por lo que debieron coincidir entre el egreso de uno y el ingreso del otro. Lulú, que siempre parece correrle al reloj, esperó paciente. Charly fue interceptado apenas llegó, sin embargo, tuvo tiempo de buscar la única silla que lo hace sentir cómodo.

Luisina Reichert y Carlos Poczynok son los productores ejecutivos de los noticieros de Canal 12: Al Mediodía y El Noticiero Central, respectivamente. La entrevista fue una excusa perfecta para encontrarlos un martes por la tarde. Por cuestiones de horario, casi nunca coinciden durante la semana. 

El sábado es el único día que los encuentra juntos, para seguir produciendo. Ambos están detrás de Uno a uno, un segmento de Canal 12. El proyecto comenzó en plena pandemia con la idea de reflejar el espíritu de los misioneros frente a las adversidades.

El objetivo de esta iniciativa es visitar los 78 municipios y encontrar la impronta de cada comunidad, relatada a través de las voces de su gente. Actualmente les restan por conocer cinco comunas del total pautado al comienzo. “Tenemos un minuto para contar una historia de una persona de un pueblo y reflejar sus experiencias. De ahí viene el nombre”, explicó Charly.

“Apreciamos cosas que no todos tienen la posibilidad de conocer”.

Los fines de semana arrancan bien temprano, con el equipamiento listo y el mate en la mano. Ya recorrieron más de 30 mil kilómetros a lo largo y ancho de Misiones, llegaron a repetir algunos destinos.

El concepto es el mismo, mientras que los contenidos pueden variar. Una ventaja de la pre-producción es establecer, según la localidad, lo que se va a  buscar. De eso se encarga Lulú, que se maneja como un pez en el agua. “Cuando elegimos el municipio, ya sé qué quiero y cómo lo quiero. A veces se trata sobre turismo, otras sobre producción local. Me enfoco en aquella característica más significativa del lugar”, precisó.

Oportunidades únicas que brinda el oficio

Transcurren pocos minutos desde que se abrochan los cinturones hasta que olvidan que se trata de un viaje de trabajo. Las largas horas de travesía, además de charlas interminables, les regalaron paisajes y situaciones únicas. “Apreciamos cosas que no todos tienen la posibilidad de conocer. Ese es el honor que nos dio este proyecto”, aseguró el productor.

Los obsequios de la gente, directamente de la chacra.

Charly se autodefine como un apasionado. En cada viaje disfruta de compartir con la gente y nutrirse de nuevos conocimientos. Más allá de los tres minutos que dura la nota periodística, siempre mantiene el diálogo y la conexión con el entrevistado. Esto enriquece el producto final.

Lulú y Charly coincidieron en que es muy buena la predisposición y la solidaridad de los misioneros en cada municipio. Si bien les tocó tratar con personas más accesibles que otras -desde el punto de vista informativo-, la actitud servicial predominó en cada encuentro.

Los relatos de auto superación son ejes fundamentales en esta propuesta. Además de difundirlos a través de la televisión, adquieren otra perspectiva emocional sobre aquello que hasta el momento ignoraban. 

“Me gustan los detalles que aparecen en las historias de vida. Los de ese trayecto que hizo el emprendedor hasta llegar a donde está hoy. Muchas de esas cosas recién descubrimos cuando ya estábamos en el lugar”, precisó Charly.

La relación profesional

Luisina y Carlos compartieron más de dos años de trabajo. Según anticiparon a El Doce, tienen previsto desarrollar una segunda temporada. Seguir con el proyecto a futuro también habla de su cercanía y de la confianza que los une.

Por lo general, las jornadas de producción comienzan a la 6 y terminan a las 18 horas.

“¿Posta hay segunda temporada? ¡Qué bien!”, gritó Lulú, que se enteró al momento de la nota. “Somos un gran dúo de trabajo, pero independientemente de nosotros es la gente la que te llena y la que finalmente hace a este producto”, añadió.

Por fortuna, los momentos de tensión fueron muchos menos, abundaron los de compañerismo. Ambos se rieron al recordar la única vez que, por un error de cálculo en el GPS, dejaron de hablarse. No superaron los 30 minutos hasta que la charla volvió a fluir: “Le pifié a una ubicación”, confesó ella.

Una amistad que se afianza cada vez más y un segundo ciclo que promete. Todavía quedan kilómetros por transitar y muchos misioneros por escuchar, uno a uno.

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