Written by 09:07 Sociedad

Miles de peregrinos caminaron a Loreto como prueba de fe y de agradecimiento

La gente llegó en bicicleta, a pie y en caravana de autos para celebrar la jornada. Hubo misas, feria y picnic. El propio gobernador Oscar Herrera Ahuad se unió como uno más a los caminantes para agradecer la exitosa cirugía de oído a la que se sometió un año atrás

La XXI edición de la peregrinación a Loreto reunió a los devotos de María de Loreto y seguidores de la orden jesuita que llegaron a la ciudad para honrar la memoria de los Santos Mártire. El lema de este año es “Con María vamos como Iglesia Sinodal”. Partieron en la tarde del sábado desde el Centro de Espiritualidad de Fátima y marcharon toda la noche.

Desde Posadas, San Ignacio, Jardín América, Oberá y otros tantos puntos de la provincia, miles de peregrinos se reunieron en Loreto como prueba de fe y agradecimiento. La cálida temperatura ayudó. El gobernador Oscar Herrera Ahuad nuevamente acompañó a los caminantes en una larga y espiritual noche.

La misa central se llevó adelante el Templo Mayor. “Vivimos esta peregrinación contagiados con la alegría de nuestros jóvenes y con la presencia de tantas familias. Esta es una verdadera expresión de la fe de nuestro pueblo”, dijo Juan Rubén Martínez, obispo de la Diócesis de Posadas.

“Este es el tercer año consecutivo que estoy particiando de esta peregrinación. Pedir por todos para que lleguemos de la mano de mamá María. Estoy feliz y agradecida”, contó a Canal 12 Emiliana Alegre.

“Es una linda experiencia, fue muy agradable. Fue muy importante poder acompañar a mis familiares”, añadió Sergio, otro peregrino de la fe.

Oscar Herrera Ahuad, también participante de la peregrinación a Loreto, sostuvo que pidió por “la protección y cuidado del pueblo misionero. Y también por un pedido personal que se logró que fue la cirugía del implante en el oído que todo salió muy bien. Por lo que vengo a agradecer también esa cuestión personal”.

Loreto es un pueblo que lleva el nombre de la Virgen que veneraban los guaraníes junto a los jesuitas en la época de las reducciones. Con la expulsión de los sacerdotes esa costumbre se perdió pero la fe se mantuvo viva. Hace más de dos décadas desde la Diócesis de Posadas se retomó esta tradición que cada vez convoca más feligreses.

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