El asteroide 2024 YR4, que generó alarma mundial hace más de un mes, podría impactar contra la Luna en los próximos ocho años. Inicialmente, los astrónomos calcularon que existía un 3,1% de probabilidades de que colisionara con la Tierra. Sin embargo, nuevas observaciones del telescopio James Webb permitieron descartar esta posibilidad y redujeron el riesgo a cero.
El estudio, liderado por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA, concluyó que el asteroide mide aproximadamente 60 metros de diámetro. Esta información permite calcular con mayor precisión su trayectoria futura. Los nuevos cálculos indican que existe “alrededor de un 2%” de posibilidades de que impacte contra la Luna en diciembre de 2032.

El asteroide YR4 2024, una potencial oportunidad para la astronomía
Julia de León, investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias y coautora del estudio, destacó que este escenario representaría una oportunidad única para la ciencia. “Si impacta contra la Luna, no sería peligroso para nosotros, pero nos permitiría observar una colisión de un objeto de este tamaño en directo”, explicó.
Los científicos recalcaron que la Luna está cubierta de cráteres formados por impactos de pequeños objetos a lo largo del tiempo. Sin embargo, nunca se registró en vivo la colisión de un asteroide de más de 50 metros de diámetro. Este evento podría proporcionar información valiosa sobre la composición lunar y los efectos de un impacto de tal magnitud.
El asteroide 2024 YR4 se convirtió en noticia en febrero cuando la NASA y la ESA alertaron sobre su posible colisión con la Tierra. A medida que se realizaron más observaciones, los expertos redujeron progresivamente el nivel de riesgo. Finalmente, descartaron cualquier posibilidad de impacto contra el planeta.
Cómo es el asteroide
Los datos obtenidos por el telescopio James Webb también confirmaron que el asteroide supera los 50 metros de diámetro. Esta medida activa automáticamente al Grupo Asesor para la Planificación de Misiones Espaciales, organismo de Naciones Unidas que estudia estrategias para desviar objetos peligrosos.
De León recordó el caso del asteroide de Cheliábinsk, un objeto de apenas 20 metros que entró en la atmósfera terrestre en 2013. La onda expansiva generada por la explosión rompió miles de ventanas en Rusia y causó heridas a más de 1.500 personas.
Un asteroide de 60 metros podría causar destrozos en un radio de 80 a 100 kilómetros si impactara contra la Tierra. Sin embargo, el riesgo inmediato desapareció y los astrónomos ahora se centran en estudiar su posible impacto en la Luna.
El equipo de investigación planea realizar nuevas observaciones en mayo con el telescopio James Webb. Los científicos esperan precisar aún más la probabilidad de colisión. “Podríamos hacer un seguimiento con telescopios espaciales y desde la Tierra. Sería una oportunidad inigualable para la ciencia”, concluyó De León.