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Las vacunas contra el coronavirus no tienen “sustancias magnéticas” ni “chips rastreadores”

Pese a que parece obvio, esta fake news sobre la vacuna anti-covid ha vuelto a circular, esta vez debido a la difusión de un médico de Oberá. Más allá del repudio generalizado que recibió el sujeto en cuestión, por parte de sus colegas y de la comunidad en general, es importante recordar porque sus afirmaciones son 100% falsas.

Carlos Luis Flamig se desempeña en el sector público y privado de la Capital del Monte y desalienta el uso de la vacuna contra el Covid-19 por considerarla “una pseudo-vacuna”. El profesional grabó un audio explicando que la vacuna tiene un radiolocalizador y es para que la gente sea víctima de experimentos.

Su explicación generó amplio repudio de la comunidad médica, tanto del Hospital Samic de Oberá como del Colegio Médico de Misiones. “Está comprobado que la gente con dos dosis se contagia y se muere”, dice Flamig en un audio explicativo que se compartió e hizo viral a través de WhatsApp.

“No es propiamente una vacuna. El que se aplica esta inyección, se está aplicando más cambios del genoma humano y un porcentaje muy bajito de protección, para no decir que es una mentira total. Te están inyectando otras sustancias como se comprobó por múltiples videos que son sustancias magnéticas, radiomagnéticas para localizar a las personas. Cada vacuna tiene un número para identificar a las personas, que podrán ser localizadas por antenas”, explica Flamig.

Todo lo manifestado por el profesional es falso, veamos. Como bien menciona el sitio de Fact Checking Chequeado, la composición de las mismas vacunas demuestra no contener metales magnéticos. Astrazeneca, Sputnik, Sinopharm, Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson, no poseen ningún tipo de metal en su composición -que, según los especialistas, debería ser de un tamaño importante para tener el efecto que afirman las fake news sobre el tema-.

“No hay nada magnético en las formulaciones de las vacunas, la mayor parte de lo que se inyecta es agua extremadamente pura, además de algunas sales simples para que la inyección sea menos dolorosa y una cantidad absolutamente pequeña de vacuna”, señala Al Edwards, profesor asociado de tecnología biomédica de la Universidad de Reading en Inglaterra. “La mayoría de los alimentos están hechos de moléculas similares, y comer alimentos no hace que las personas sean magnéticas”.

El otro eje argumentativo formulado por Flamig hace referencia a dispositivos rastreadores, gracias a los cuales las personas “podrán ser localizadas por antenas”. Como mencionamos al comienzo, las fake news se refritan constantemente con el objetivo de promover la desinformación en la población. Lo de los “chips rastreadores” ha sido desmentido en múltiples ocasiones, por ejemplo, por el Centro de Control de Enfermedades y Prevención (CDC) de los Estados Unidos y se ha verificado en diversas ocasiones.

Tampoco las vacunas contra el covid-19 “hackean” o modifican el ADN del ser humano, como afirma en un pasaje de su discurso el médico obereño. La agencia Reuters señala que “esta afirmación se ha atribuido a las vacunas que emplean la tecnología ARNm, es decir, de ARN mensajero. Sin embargo, esta tecnología no implica ninguna modificación genética en la persona a la que se le aplica: simplemente es otra manera de estimular la producción de anticuerpos contra la COVID-19”.

Pese a que afirmaciones como las vertidas por Flamig se han repetido -y desmentido- a lo largo de la pandemia, es fundamental contrarrestarlas y seguir promoviendo la masiva vacunación de todos los habitantes, como lo hace el gobierno de Misiones y los misioneros.

La única salida de la pandemia es la vacunación en masa.

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