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Apuntes sobre cómo liderar en contextos de crisis 

Los escenarios marcados por la inestabilidad, la volatilidad y la incertidumbre han pasado a ser la norma en lugar de la excepción en los entornos empresariales. Los tiempos complejos requieren un liderazgo de equipos humanos diferente al tradicional, según los especialistas en optimizar las estrategias de las organizaciones.

Llevar el timón de un barco en medio de una tormenta cuando el mar está embravecido y las nubes cubren el horizonte, y dar las instrucciones adecuadas a la tripulación, transmitiéndole seguridad, determinación y confianza, es una prueba decisiva para medir la eficacia y habilidad de quien está al mando, a la hora de superar los problemas y llevar la nave a buen puerto.

Es como una gran redacción de un medio de comunicación, donde su jefe se ve obligado a dirigir un diverso y transversal equipo humano en medio del vertiginoso oleaje de la información, con la misma habilidad que la de un director de orquesta. Cada persona maneja un instrumento distinto en un momento particular para conjugar una afinada y armoniosa sintonía única. No me digan que no es algo maravilloso y desafiante.

Algo similar ocurre con “los capitanes de empresa”, los editores generales de medios, o los líderes de compañías, cuando enfrentan el reto de gestionar a sus equipos humanos en época de crisis e incertidumbre, como los actuales cuando la tormenta no ofrece indicios de amainar. Ahora hay vientos complejos, interesantes retos.

“A partir de ahora, los escenarios marcados por la inestabilidad y la incertidumbre no van a ser una excepción, sino la norma”, señala Ignacio Mazo, director de la Unidad de Liderazgo y Management de BTS (https://bts.com), firma con sede en Estocolmo (Suecia), especializada en generar un impacto positivo en el lado humano de las organizaciones. Un verdadero cirujano en lo suyo. 

Este experto prevé que habrá muchos cambios en las relaciones entre los líderes empresariales y los colaboradores, en especial, el rol de la alta dirección. También adelanta que en este sector va a ser difícil mantener los escenarios retributivos actuales “en un entorno tan difícil y exigente para todo” como el actual. 

Los tiempos de crisis requieren líderes capaces de guiar a sus organizaciones de forma diferente, adaptándose a situaciones adversas.

La mayor parte de los líderes empresariales reconoce la necesidad de dirigir de manera distinta a la tradicional en épocas de crisis y desempeñar un liderazgo más activo, según una investigación de BTS.

Esta firma describe los principales rasgos o atributos directivos que deben reunir los nuevos líderes en períodos de inestabilidad e incertidumbre, y que según Mazo son aplicables a cualquier empresa de cualquier sector y en cualquier geografía.

Según esta consultora, el nuevo líder debe ser capaz de:

  • MULTIPLICAR LAS PERSPECTIVAS

El ritmo habitual de trabajo se ha modificado en millones de empresas. Muchas de estas compañías o algunas de sus áreas, tuvieron que adaptarse al teletrabajo a marchas forzadas para continuar manteniendo su actividad.

Por eso, uno de los atributos del nuevo líder consiste en multiplicar sus perspectivas de las situaciones y ser consciente de todo aquello que rodea sus decisiones.

Los líderes deben ser conscientes de que sus comportamientos trascienden más allá de “las paredes de la empresa. Deben ser genuinos y auténticos sabiendo que todo lo que hagan en sus comportamientos de liderazgo, tendrá un impacto reputacional en el entorno que rodea a la empresa.

  • CONECTAR EMOCIONALMENTE

Las emociones afectan a los comportamientos de los equipos humanos, lo que repercute directamente en su desempeño. En tiempos de inestabilidad, los líderes necesitan conectar a nivel emocional con sus empleados para apoyarlos y generar un clima de mayor confianza. 

Un líder empático capaz de ponerse en lugar de los otros y de afrontar conversaciones sinceras y personales con sus empleados y que esté dispuesto a escucharlos es una pieza fundamental, apuntan.

Es importante entender que nos estamos relacionando con personas que sienten y padecen, mostrar interés por ellas, dedicar unos minutos a conectar emocionalmente con los demás durante nuestras interacciones virtuales y presenciales, y ser conscientes de nuestro propio estado emocional.

  • APROVECHAR LAS OPORTUNIDADES

Ante nuevas situaciones, los líderes tienen en su mano la posibilidad de continuar trabajando como venían haciéndolo o modificar ciertas dinámicas para adaptarse a la nueva situación. 

Las crisis pueden convertirse en oportunidades si se saca provecho de ella.  

El líder tiene que estar preparado para lo imprevisible, aprovechar para cambiar, estar listos para variar, acostumbrarnos a vivir en un estado de provisionalidad permanente y aplicar el criterio que se requiere para tener posiciones de responsabilidad en una organización.

  • CONTEMPLAR ESCENARIOS MÚLTIPLES 

Los empleados demandan entornos de trabajo que multipliquen sus posibilidades y sean seguros, donde todos puedan expresar sus ideas sin miedo. 

Para crear un ambiente de trabajo saludable y creativo es importante tener en cuenta que los errores no deben tomarse como fracasos sino como oportunidades para aprender y crecer profesionalmente, y que poder experimentar sin miedo a ser juzgados es un factor que impulsa la innovación empresarial. 

Se trata de aprender, probar, ensayar y, en su caso, ir mejorando o ir corrigiendo. Si los procedimientos no valen habrá que modificarlos. No hay una solución modelo e incluso disponiendo de guías y recomendaciones, hay que probar que es lo que funciona y lo que no.

  • REDUCIR EL PROPIO EGO

El líder de hoy en día debe ser capaz de reconocer sus propias carencias y de apoyarse en el equipo para ser la mejor versión de sí mismo.

En ese sentido es recomendable partir de la humildad, dejar de lado el individualismo excesivo, saber escuchar a los demás y ser consciente de que la unión hace la fuerza.

Por otra parte, dos de las máximas virtudes de un líder organizacional, consisten en rodearse de personas más talentosas que él mismo y estar dispuesto a admitir su “debilidad”, lo cual hace que los demás integrantes del equipo se sientan más seguros.

Un líder debe presentarse como un ser humano, con virtudes y defectos. Debe abandonar la mentalidad de que tiene que ser fuerte, tener todo bajo control y saber lo que va a pasar. Debe reconocer que no lo sabe todo, que tiene emociones, apoyarse en el equipo y aprovechar la inteligencia colectiva del grupo.

Conectar emocionalmente con el equipo humano, aprovechar las oportunidades que surgen de las crisis, fomentar un ambiente laboral creativo y reducir el propio ego.

Quien ejerce el liderazgo debe pensar que lo primero que debe hacer para cumplir determinada misión es buscar un elevado grado de exactitud organizacional y adaptabilidad al terreno. La organización permite flexibilizarse ante la inflexibilidad del tiempo, esa situación genera una aptitud especial de previsibilidad de adaptarse con rapidez a la siempre latente situación de crisis. 

Un nuevo liderazgo en tiempos de inestabilidad. Foto: BTS.

FOZ. Fuente: negocios.com.ar

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